miércoles, 8 de abril de 2009

Tocar el piano sin tensiones

Uno de los aspectos más importantes dentro de la llamada técnica pianística es la relajación muscular. En la enseñanza de piano mucha gente ignora este aspecto, y es simplemente porque muy pocos logran aprender una de las cosas más importantes: tener conciencia del propio cuerpo.

No es fácil para una persona tener dominio sobre los músculos del cuerpo. A veces es más fácil tensionar concientemente que relajar conscientemente. Y el comienzo de la toma de conciencia de los estados corporales es la relajación consciente. Cuando se tienen conciencia de la sensación de estar relajado es cuando comienza de verdad un buen trabajo en el piano.

Tocar con tensiones es producto de estudiar contenidos propios de técnica (Hanon, Czerny) y piezas más musicales aplicando tensión innecesaria en músculos que no son usados al tocar o exagerando la tensión.

Las articulaciones como la muñeca, por ejemplo, no deben estar rígidas. La muñeca de un pianista no es débil, pero tampoco es rígida sino que es firme y al mismo tiempo flexible. El uso de tensores y flexores también es gravitante. No soy médico o algo por el estilo pero voy a tratar de explicarlo. Los tensores son los que hacen que la articulación se doble, se cierre, por ejemplo al doblar el dedo. Cuando se extiende el dedo trabajan los extensores. (Para más información... consultar Google...)

El problema que se ve es que mucha gente, al tocar el piano, para doblar una articulación (ya sea codo, muñeca, mano, dedos) usa ambos grupos musculares para un determinado movimiento (por ejemplo, flexión), los extensores y los flexores al mismo tiempo, y eso es causa principal de tensión. La idea es que, por ejemplo, al doblar el codo solo se usen los músculos flexores, mientras los extensores están completamente relajados.

El principio de no contraer al mismo tiempo flexores y extensores debe aplicarse a todas las articulaciones: codos, muñecas, manos y dedos. Al principio debe trabajarse con el/la profesor/a para poder simplemente grabar en la mente las sensaciones de estar relajado. Por ejemplo, la profesora puede alzar de la muñeca el brazo completamente relajado del alumno, y moverlo primero levemente y después en todas las direcciones. Será fácil para la profesora percibir alguna tensión en algún punto del brazo del alumno.

Eso como principio... Va a llevar tiempo lograr total concentración en la relajación de todo el brazo. Cabe agregar que es importantísimo que el hombro esté totalmente relajado...

Espero hayan entendido algo. Si no estoy para recibir sus preguntas y dudas. Es fundamental que esto se entienda, porque nadie que toque tenso puede tocar bien ni disfrutar tocando el piano, que debe ser una experiencia para disfrutarla y no para neurotizante.

Hasta pronto.



jueves, 20 de noviembre de 2008

Carta a mis alumnos



Hace 8 años comencé a construir lo que podría llamarse el sueño de mi vida: ser músico. Es lo que quiero ser y lo que quiero hacer. Y desde hace 6 años tengo la suerte de conocer a personas que marcaron mi vida y mi arte (si es que ya lo puedo llamar así), es decir, mis alumnos. Lo que dije muchas veces es cierto, no me gusta enseñar, pero el lazo surgió inevitablemente, porque la relación se basó en la música. Y eso fue lo que me unió a mis alumnos en estos 6 años, la música.


Fueron 6 años en los que aprendí más de lo que yo pude enseñarles. 6 años son suficientes para que se produzca ese extraño vínculo que no se puede llamar amistad por razones de formalidad (“son mis alumnos...”) pero que tampoco es una mera relación académico-laboral, sobre todo por la cercanía que supone enseñar instrumento y lo mucho que se le debe conocer al alumno. Y es que pasado cierto tiempo las palabras van sobrando y una mirada o un suspiro son suficientes para saber lo que pasa.


Es por eso que puedo decir que les conozco muy bien. De la misma manera que ustedes me conocen a mí. Eso facilitó el trabajo en todo este tiempo. Tuve el privilegio de conocer a gente muy talentosa y de gran calidad humana, y espero que la mentalidad de quienes vivieron más tiempo pero entienden demasiado poco (ya saben, gente vieja, los mayores, SUS mayores) no les eche a perder ese talento, ustedes me entienden.


No les voy a obligar a que sigan estudiando música, pero tampoco van a evitar que piense que son unos reverendos tontos si lo dejan. Tienen la capacidad y la inteligencia, desperdiciarlas sería una bobada. A los que no van a hacer carrera con esto les digo que no está de más el conocimiento que van a adquirir, tanto para el desarrollo de sus mentes (está científicamente comprobado eso) como para la cultura general con la que se van a lucir. Estudiar música es solo para inteligentes.


A los que quieren hacer de la música una carrera les recomiendo que vayan educando su actitud. Si quieren que se les tome en serio no hagan otra cosa que practicar, practicar y practicar. La única manera de recibir apoyo para realizar una carrera tan despreciada (injustamente) en nuestro país como la música es demostrando verdadera convicción. Con la práctica demostrarán que son capaces. Investiguen sobre su instrumento, escuchen toda la música que puedan (son estudiantes de música, así que háganse el favor de no escuchar cualquier cosa…), en sus casas, al salir, en el ómnibus, en el recreo...casi a nivel obsesivo si se puede. Toquen lo mejor que puedan sus programas de conservatorio y no se conformen con eso, busquen piezas que les gusten y lean y toquen y toquen bien! Solo los buenos músicos viven dignamente de lo que hacen.


No es un testamento esto. Para mal de muchos voy a seguir vivo. Esto es simplemente como cerrar un ciclo en el que se intercambiaron muchas cosas: conocimiento, palabras de aliento, chistes, enojos, risas... Debo además reconocer la pesadumbre al saber que mi rutina ya no va a ser subir esas escaleras para encontrarles o esperarles.

De cualquier forma espero volver a cruzarme alguna vez con ustedes y espero llamarle “colega” a más de uno…

Este blog es para ustedes. Para intercambiar opiniones, sugerencias, lo que tenga que ver con sus estudios de piano, o simplemente para conversar de lo que quieran. Estoy y estaré siempre a su disposición.


Saben muy bien que hay cosas que no les voy a decir en la cara, pero puedo escribirlas: les voy a recordar siempre y… les voy a extrañar.

Hasta siempre y empiecen a apuntarse.